Actividad recomendada para familias

 

 

Hoy compartimos el cuento que los padres de Sofía, una niña con pérdida auditiva bilateral moderada, escribieron para el día del protagonista en la escoleta de la pequeña.

La historia habla por sí sola, así que esperamos os sirva para contar en casa y adaptarla a cada situación particular.

Muchísimas gracias, Juanmi y Sandra por compartirla con nosotros.

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Pincha en cada imagen si quieres hacerla más grande.

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Érase una vez un día soleado en el que Sofía caminaba por la playa de la Colònia de Sant Jordi. Aún no era verano, y no había nadie nadando.

– ¡Hola! ¡Hola! – escuchó Sofía en voz baja y aguda.

La niña miró alrededor suya pero no había ningún niño ni adulto cerca.

– ¡Hola caracola! ¡Hola, hola! – repitió aquella voz tan peculiar.

De repente algo le salpicó desde el agua.

Sofía se acercó y pudo ver un pez con todos los colores del arco iris que la miraba sonriendo.

Sofía se fue corriendo a buscar a su amigo Martín que tenía más experiencia con las criaturas del mar.

– ¿Qué pasa Sofía? – La niña rio y señaló al pez multicolor.

– ¡Qué pez tan bonito! Nunca había visto uno igual.

– ¡Habla! – dijo animada Sofía.

– ¿Sí? Yo no le oigo, pero es verdad que parece que quiera venirse con nosotros.

Martín metió al pez en un cubo y juntos se fueron a ver a sus amiguitos de la escoleta Castell Encantat.

– ¡Mirad que pez tan bonito ha encontrado Sofía! – dijo Martín mostrándolo para que todos lo vieran.

– ¡Habla! – dijo Sofía. – Esto provocó confusión entre los niños ya que ninguno oía nada excepto la voz sus compañeros.

– ¿Y qué dice? – Preguntó Martín.

– Ayuda – respondió Sofía.

Vane se acercó más al cubo y pudo ver que el pez tenía una pequeña herida en una aleta.

– ¡Sofía tiene razón!

Curaron al pez y Vanesa acercó un micrófono al cubo. Inmediatamente una voz sonó por los altavoces del ordenador y los niños dieron un paso atrás asustados.

– ¡Soy Andresito! – dijo el pez de colores.

– Sofía tiene razón. Quizás ella, con sus orejitas mágicas, puede oír lo que nosotros no somos capaces de escuchar – dijo Vane señalando los audífonos de Sofía.

– ¿Cómo aprendiste a hablar? – preguntó Martín.

– Escuchando a los marineros como tú en sus barcos. Habláis mucho solos. – Esto hizo reír a los niños.

– ¡Habla! – repitió Sofía, y el resto de compañeros le dieron la razón.

El pez que hablaba, de nombre Andresito, les contó muchas historias y finalmente les pidió que le devolvieran al mar.

– Gracias Sofía por escucharme y a ti Martín por traerme aquí. ¡Hasta la próxima!

Los niños se despidieron del pez mientras veían los destellos multicolor de sus escamas alejándose en el mar.

– FIN –

Descárgatela en word en el siguiente enlace:

MARTIN SOFIA Y EL PEZ QUE HABLABA